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anom
OP anom T8XA4LsdruHV 4
Atascado
Soy una jinetera que le gusta mucho el temita. No me aguanto una semana y agarro todo como objeto sexual, majahora que soy rica. Lo digo pá que lo sepan, aunque sé que no creerán esto que voy a decil. Ahora bien, la cosa ejque yo andaba en un party secreto cerca del Preuniversitario ese… el Carlojmar, a unas cuadras del hospital y muy cerquita también del cementerio. Yo iba tumbá esa noche, bebí como siete botellas y apenas caminaba sin recoger un boniato. La fiesta estaba de pinga. No hablaban más que de que se había muelto hace poco un negro flaco rico y que lo habían enterrao en malas condiciones porque la familia lo veía como un comemierda. Y lo más loco de todo ejque decían que murió encabillao el tipo (con la pinga pará, por si no hablan cubano o matancero), y ná, yo ya hacía un mes que no cogía y me harté de agarrar el pepino para lo mismo. Ya lo tenía hasta flácido. Me le insinué como a cinco tipos y por la gracia me corrieron los tipo estos de seguridá. Me iba pá la casa en medio del aguacero hasta que, tal vez por despistá, terminé dentro del cementerio. No sé cómo pinga no me vio algún custodio. Lo bueno bueno fue que me llevé una botella de Parranda que me había metío bajo la blusa, ¡fíjense que ni yo me di cuenta que la tenía al salir! Cuando eso era tremenda monstrua. Y pues me puse a bebel, y las tumbas por cada bebida así se movían de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, y una me dijo que yo era una tortillera que por qué no me metía con él y yo le dije que no me salía del bollo. Eso fue hasta beber tres traguitos más, así sí se me antojó el tema. Agarré una pala y me fui pá donde tán las tumbas malas, las de tierra, que ahora con la lluvia estaban suavecita, y ahí cogí y abrí tremenda zanja. Ustedes tal vez creen que no tengo fuelza, sin embargo, cuando tienes clientes de esos con fetiche raro, tienes que ir al gym y sacar, porque si no, no ganas ni pinga de esa gente. Me acuerdo ahora que majomeno tenía la idea preconcebida de que la iban a tener parada los muertos, y que iban a eyacular y toda la cosa. Hasta me lojimaginaba gimiendo, era tremenda puerca borracha jajajá. Entonces, termino de cavar, sudá, pero también mojada, y con la boca hecha agua no, hecha el río Yumurí. Y casualmente la tumba que me encuentro es la de un tronco e negro encabillao (debe selelmijmo tipo ese del que chismeaban) y ahí mismo le entré. Me importaba un pepino que si cucaracha que si gusano adentro, qué va. Eso sí, le puse un condón ahí por si acaso aún encabillao podía preñarme. ¿Tú te imagina que un día le tenga que decil a tu cría que cuando su concepción su padre taba muerto? Ya. Lo que me sorprendió es la clase de anaconda del negrón ese. ¿De dónde salen los negros estos? ¿Son primos-hermanos de los caballos o qué cojone? No le tenía miedo a esa trompa, y la metí toda y me volví loca pal carajo. Estoy muy segura ahora que esa cosa se había metío pal útero y tó, y así en el momento como que oí alguien caminando y gritando que quién andaba por ahí y apreté el bollo sin querer. El pingón del tipo se le salió de la entrepierna y se me atascó ahí dentro. Ahí me percaté de que me metí un lío y salí de la tumba y corrí y no sé cómo terminé afuera. Cuando andaba por la calle, por más que hacía fuerza, la cosa esa no se me salía de adentro (además, pesaba un cojón y medio) y pá colmo sentía que me gustaba, cojone. Ni quería mirar pallábajo solo andaba lo má rápido posible, y me percaté de que dejé la botella de Parranda pallá en el cementerio. «No voy a volver patrá, no, no, no», me dije. «Por Yemayá que no». Y fui hasta la casa con las piernas temblando y al borde del orgasmo y del dolor. Con la boca cerrada, me apreté los dientes durísimo para mitigal, y me encontré a mi madre hipnotizá por el teléfono. Creo que estaba viendo feisbu. —Mija, qué temprano viniste —me dijo ella, sentada todavía en la butaca. —Tcht, ejque me dolía la cabeza hoy. Y me fui pal cualto directico, y cambiándome de ropa escuché de fondo un vídeo que creo le salió a mi mamá: «Y de última hora, en la localidad de Matanzas, en el Cementerio San Carlos, un portero ha descubierto que una de las tumbas fue violada y que el pene de […]». «Ay no, ay no», me dije y me cubrí el cuerpo con la sábana y la cara con la almohada para ver si no oía y me dormía, y aun así se atascó en mis oídos un: «Se desconoce el perpetrador del crimen. Se deduce que fue algún borracho». Del sustón que me dio al principio y luego el alivio me percaté otra vé que todavía tenía esa cosa adentro bien pesada y entonces intenté aflojar. En eso llegó mi madre a decirme que qué clase de degenerao podía sacarle la pinga a un tipo muelto y que ojalá lo agarren y lo linchen y le dije que sí y entonces por la tensión no aflojé ni carajo y por el contrario se había metío majadentro y me dolía con carajo el peso que tenía. Cuando ya se fue ella no me podía calmal y eso no salió. Imaginaba llevar toda la vida la cosa esa sin que nadie se percatara, cómo explicaría las infecciones en la vagina que tuviera y, lo peor de todo, no podría cogelme a ningún tipo, ni ganaría billete. Tendría que ponerme a trabajar en una Panamericana o en una bodega. "Dios mío no, por favor", me dije otra vé y en eso me quedé dormida. Al otro día ya con levantarme era como que me hubieran dado una despingá durísima y no me lo aguanté más. Fui a escondidas al Faustino, y no pal cuelpo de guardia, porque si no ahí se arma tremendo brete y se entera tó el mundo, sino que agarré una amiguita mía enfermera (más puta que yo, aunque ya se lo discutía) y le dije que me llevara un momento al ginecólogo. Yo lo que tuve una suelte de que, aparte de que no había una cola grandísima pal turno, era quel tipo era gay y leal. Ustede saben, la farandula no se aguanta ná, y él, por suerte, era un tipo de esos que se metía bien en la actuación del código de lo médico. Pero lo pájaro nadie se lo quita. Me inspeccionó, se quedó con ojotes, y me llevó pá cirugía y ni preguntó ná el tipo. Sacó esa cosa de dentro de mí (pasó un trabajo pá lograrlo) y me aguanté mucho el placer, porque sacar eso no me dolía sino que me llevó al orgasmo pese a la anestesia. Y cuando terminó de sacarla, miró la base del pene y abrió más los ojos que antes (pensé que era o porque no supo cómo repinga entró eso, o nunca vio una tranca así de grande). Cuando me recuperé de tó eso, que fue en dojora por ahí, me dijo: —A ver, no sé de dónde ha sacado esto, compañera, y ni me voy a inmiscuir, pero pasa que el propietario de esto se había hecho un alargamiento. —¿Eso qué significa? —Nada importante, la cosa es que la corpus cavernosum fue sustituida por una masa bastante más pesada de lo normal. Deme un chance pá ver qué tiene y después se va. —Conchó… Tcht, tá bien, doctor. Me quedé mirando el techo y luego el piso ahí esperando a ver qué me iba a decir y de la nada sale como corriendo sudadísimo. —No me lo va a creer. La masa tiene una recubierta de titanio esterilizado e inerte, que es lo normal para estos alargamientos, pero al quitar la cubierta me fijé en que la masa parece estar hecha de piedras preciosas
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anom
anom PvKEVtFhBm 4
gtdoqUu6gS tenemos que entrenarnos...
anom
anom 6A6QUOas6t 4
cosa de uruguayos!
anom
anom gtdoqUu6gS 4
Us3DluWrW7 demostralo
anom
anom Us3DluWrW7 4
djtHpcqBJw no es bueno que hagan eso!
anom
anom pipnl3mKR5 4
y eso pasa por no escupir bien la cabeza
anom
anom djtHpcqBJw 4
texto generado con IA
anom
anom 6eVLiu8suO 4
anom
anom arZDDiMtQZ 4
atascadx
anom
anom CXYh4TSuVU 4
atascada
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