Esperanza Todos, incluso aquellos que no estaban ese día, recuerdan como inicio todo, como fue que cayó la primera ficha de miles más que marcaron el cambio de toda la historia. Un resplandor inundó el cielo de los bosques de Vietnam un 28 de septiembre de 1968, y poco después una explosion le siguió, colocando un alto a los horrores que ocurrieron en aquel país asiatico hace tantas décadas atrás. Los primeros en descubrirlo fueron un pequeño escuadrón norteamericano, creyeron que aquello era una trampa creada por el Vietcong para acabar con sus fuerzas, más lo que encontraron en aquel lugar fue tan sorprendente y, sin exagerar, imposible, que muchos desearon que sus creencias sobre un plan de los asiáticos comunistas fueran verdaderos. La noticia solo salió a la luz casi medio año después al público de forma oficial, más por el boca a boca casi la totalidad de la costa oeste de Norteamérica ya sabía lo que habían encontrado ahí cuando los soldados regresaron a sus hogares a finales de 1968. Habían tenido un encuentro con vida alienígena. El gobierno norteamericano se adueñó de todo lo que se encontraba en la zona de impacto, tanto del alienígena (del cual nunca se supo su aspecto físico) como de la nave en la que llegó al continente asiatico. Los altos mandos ordenaron analizar a fondo la nave, de la misma forma que deberían hacerlo con el alienígena, o al menos eso habían intentado hacer según rumores esparcidos entre personas que habían trabajado en aquel lugar. Uno de esos rumores decían que el alienígena desapareció de la base donde había sido llevado a inicios de 1969, ninguna cámara o guardia había sido capaz de presenciar como sucedía dicho evento, y eso a aquellos que estaban en el poder no les gusto. Hubo muchos despidos ese día, pero las noticias más impactantes fueron otras, unas noticias que provocaron que el mundo se comenzará a mover a un ritmo que nadie, ni en sus más locos sueños, desearía ver. China había logrado unificar gran parte de Asia, y le habían declarado la guerra a Estados Unidos por los derechos de la tecnología alienígena. El caos que siguió fue inmediato, Estados Unidos empezó a moverse inmediatamente ante esa declaración, empezando a usar los pocos prototipos que tenían con el objetivo de acabar con la, en ese momento nombrada, guerra Sino-Americana. En el periodo de 1969 a 1971 el caos que hubo en los continentes de Norte América y la recién nombrada Unión Popular Asiática fue desastroso, el salto que la ciencia había dado con la energía atómica no era nada comparado al salto que se dio en ese momento, las muertes de ambos bando rozaban con facilidad los 100 millones, y ni siquiera eso fue capaz de aplacar la avaricia de poder que se sentía en esos momentos. Todo empeoró cuando la Unión Soviética entró en escena, respaldada por la República Democrática Alemana, atacó a traición a Estados Unidos y la UPA, agravando aún más el conflicto que se gestaba entre las potencias. No faltó tiempo cuando el resto de naciones, buscando poseer solamente ellos la tecnología que estaba cambiando la historia, se unieron a la enorme batalla que se desarrollaba en dos continentes a la vez. Fue un 10 de marzo de 1973 cuando todos los países declararon abiertamente que la tercera guerra mundial había iniciado. Las batallas fueron despiadadas, ningún soldado era piadoso con lo que se encontraba en su camino, si no era de su país el destino que tenían era acabar lleno de agujeros en el suelo, sin importar si eras soldado o civil, hombre, mujer, anciano o niño, todos recibían el mismo destino. En 1976 la tecnología empezó a filtrarse fuera de Estados Unidos, no importaba si era un rifle que dispara rayos capaces de destruir tanques con un disparo o cuchillos de plasma capaces de cortar el acero como mantequilla, toda esa tecnología llegó a manos del resto de países, y las masacres que ocurrieron se volvieron genocidios. Lentamente, los objetivos de los bandos no fueron solo monopolizar la tecnología, el tener un monopolio total sobre un recurso en específico, uno que fuera clave en la creación de las nuevas armas, se volvió una prioridad total. Líderes cayeron, gobiernos surgieron, las mareas de la guerra no cesaron, sólo cambiaron, impulsados principalmente por el surgimiento del Cuarto Reich Aleman en 1986 bajo un nuevo líder, provocando una enorme herida en las fuerzas de la URSS. Alianzas se forjaron al mismo tiempo que las aguas se calmaban, la pérdida de recursos y soldados había obligado a todos a retroceder para poder recuperarse, más aun así las hostilidades seguían presentes, más pacíficas, esperando a que la calma antes de la tormenta se acabara para continuar el conflicto. Durante 14 años la paz reinó en todo el mundo, la calidad de vida mejoró de forma general, y los horrores que ocurrieron hace tanto tiempo atrás ahora no eran más que un mal recuerdo en la mente de aquellos que aún decidían recordar. Pero la paz nunca dura para siempre, en especial cuando la avaricia sigue presente en los corazones de aquellos que dirigen países. El 11 de septiembre del 2000 el Imperio Austro-Otomano, junto a la República Unida de Egipto, lanzaron un ataque contra la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, con el más reciente prototipo de las bombas que habían creado, acabando con ¾ partes de la población de la ciudad, al mismo tiempo que el fuego de la guerra volvió a encenderse. Las hostilidades, antes calmadas, solo volvieron con más fuerza ante aquel suceso, las amenazas se intensificaron, y los terrores de la gente aumentaron ante esto. No era desconocido para nadie que la opción nuclear, ahora mejorada, seguía presente para todos los países, una opción aún más mortífera para algunos bandos, tal como el segundo Imperio Ruso con sus centrales nucleares en Chernobyl, y eso solo causaba que las personas temieran más de no despertar al día siguiente con eso. Fue en 2002, luego de que las capitales principales de las potencias mundiales y sus aliados fueran bombardeadas, que la gente viera como sus seres queridos eran asesinados sin oportunidad de defenderse, que el miedo que sentían se transformó en furia. Incluso a países de distancia la gente se unió, una rebelión se creó, con el único objetivo de acabar con los líderes que solo habían traído muerte y desgracia a la gente por su avaricia, con el deseo de un mejor mañana donde la muerte no fuera una realidad. No eran soldados, no eran estrategas, solo eran gente que fue consumida por la ira y la desesperación, asolada por los recuerdos de las personas que habían perdido, torturados por el recuerdo de no haber podido ayudar a sus amigos, a sus padres o a sus hijos a salvarse. Fue entonces cuando ellos aparecieron, los que fueron llamados por la gente como “Niños de la Esperanza”. No eran genios, no eran anomalias de la naturaleza, eran simplemente niños que habían tenido la suerte de sobrevivir a los bombardeos en las ciudades, niños que se habian consumido por la ira para ocultar su tristeza, niños que habian dejado atras su inocencia para vengar a los padres y hermanos que perdieron entre el fuego y los escombros. La gente recuperó la esperanza con ellos, pues ganaron una razón para luchar más además de la venganza, ahora luchaban con la esperanza de que esos niños volvieran a tener una infancia, que volvieran a disfrutar de su niñez como antes. Usando viejas radios para comunicarse, la rebelión lanzó su ataque el 28 de septiembre de 2008, arremetiendo con los edificios principales donde los altos mandos de cada país se encontraban. Hombres, mujeres, ancianos e incluso algunos de los “niños de la esperanza” lucharon aquel día, monumentos históricos fueron reducidos a añicos adornados de rojo, y las calles fueron decoradas con cuerpos y armas destrozadas. Fue un evento sangriento, un día recordado en todo el mundo, la llamada “Liberación Carmesí”, pues aquel día, la guerra que azotaba el mundo al fin había acabado. No hubo festejos, no hubo gritos de alegría, solo hubo una silenciosa celebración en las mentes de aquellos que sobrevivieron a ese suceso, honrando a los que perecieron y restaurando lo destruido. Los “niños de la esperanza” que sobrevivieron aquel día fueron puestos en adopción, y hasta la fecha actual, 2013, muchos de ellos no se recuperan de lo que vivieron, mas aun asi siguen intentándolo, tanto por ellos como por la gente que cree en que pueden recuperarse. “¿Por qué me cuentas esto?” “Porque es bueno recordar la historia” “Pero ambos la vivimos anciano” “Callate y presta atención si quieres que te de permiso de ir a ese concierto hoy” “Ugh, bien” Esos niños les habían dado esperanza, y ahora era tiempo de pagarles por eso, al igual que lo haría con ese chico. Después de todo, debía hacer algo para resarcir el haber encontrado esa nave alienígena hace tantos años. Era su tiempo de darles esperanza.